MAMÍFEROS - Roberto Aviña  2008

 
                                 
 

CR = CATEGORÍA DE RIESGO, NOM-059-SEMARNAT-2001
Pr = bajo protección especial, A = Amenazado

 
                                 
 
ORDEN / FAMILIA ESPECIE NOMBRE COMÚN CR
Didelphimorphia
Didelphidae Didelphis virginiana Tlacuache
Chiroptera
Mormoopidae Mormoops megalophylla Murciélago-barba arrugada norteño
Vespertilionidae Lasiurus cinereus Murciélago-cola peluda canoso
Myotis californicus Miotis californiano
Myotis nigricans Miotis negro
Myotis velifer Miotis mexicano
Plecotus townsendii Murciélago orejas de mula
Lagomorpha
Leporidae Lepus callotis Liebre torda
Lepus californicus Liebre cola negra Pr
Sylvilagus audubonii Conejo
Sylvilagus floridanus Conejo
Rodentia
Sciuridae Sciurus oculatus Ardilla Pr
Spermophilus mexicanus Ardilla
Spermophilus variegatus Ardilla
Geomyidae Cratogeomys tylorhinus Tuza
Dipodomys phillipsii Rata Pr
Chetodipus hispidus Rata
Liomys irroratus Rata
Perognathus flavus Rata
Muridae Baiomys taylori Ratón
Neotoma albigula Rata A
Peromyscus maniculatus Ratón A
Peromyscus melanophrys
Sigmodon hispidus Rata
Microtus mexicanus Ratón
Carnivora
Canidae Canis latrans cagottis Coyote
Urocyon cinereoargenteus Zorra gris
Procyonidae Bassariscus astutus Cacomixtle
Mustela frenata Comadreja
Mustelidae Mephitis macroura Zorrillo
Spilogale putorius Zorrillo
Felidae Lynx rufus Gato montés
 
                                 
 
 
                                 
 

LA ZORRA GRIS
por

Walter L. Meagher
La Zorra Gris es una cazadora que actúa tanto en la penumbra como en la densa oscuridad, alimentándose de pequeños mamíferos (ardillas, ratones, topos y conejos cuando pueden), insectos – entre ellos el festín estacional de los saltamontes -, así como los frutos que no comen otros cánidos (el orden Canidae comprende chacales, lobos y perros). Tiene esta zorra también su rasgo distintivo: largas garras curvadas que le permiten trepar árboles – para alcanzar el fruto y para mantenerse fuera de peligro – algo que perros y lobos no pueden hacer.  

Si la Zorra Gris (Urocyon cinereoargenteus), observada en El Charco por sus guardianes nocturnos, no comiera frutas (comúnmente las tunas que brotan de los nopales), las cuales maduran rojas y caen al suelo durante el otoño, los que caminamos durante el día no sabríamos que ahí habita la zorra. Pero resulta que nos deja su carta de presentación: ¡el excremento sobre el camino! Si la estación fuera lluviosa y el piso lodoso, podríamos distinguir sus huellas, evidencias del tipo que Sherlock Holmes aceptaría. Pero … lo que queremos es ver al animal. Si la Zorra Gris trotara frente a nosotros, tal vez observaríamos la franja y la punta negras de su cola, así como sus costados grisáceos. Nos sentiríamos más gratificados si viéramos estos rasgos en lugar de su excremento.

Es una regla de la Biología que los animales superiores se hallan arriba en la cadena alimenticia, en la medida en que son menos numerosos que los organismos inferiores de dicha cadena. Es por ello que los hongos y las bacterias resistirán más tiempo en el planeta que los orangutanes; es la razón por la cual los microbios superan en número a pájaros como el Cardenal, el cual a su vez es más abundante que la Zorra Gris.

Si bien los humanos son una excepción a esta regla, las zorras grises no lo son, y es por ello que descubrimos, no sin sorpresa, que en todo México existe una sola especie de zorra. La Zorra Gris se distribuye desde el sur de Canadá hasta el norte de Venezuela y tiene a México sólo para ella. Aunque se trata de una nación de ‘megadiversidad’, con más de 2,122 clases de peces y 2,200 de mariposas, ¿por qué un grupo se diversifica en especies y otro no lo hace en absoluto?   De todos los mamíferos que habitan El Charco, sólo algunos pueden ser vistos. Los murciélagos son numerosos y diversos. Si se nos aparece un ratón, podríamos hasta pensar que es ‘bonito’.

Visible o no, nos sentimos más cercanos a la zorra. Ella tiene cualidades que la han incluido en la literatura desde la época medieval; su astucia es a veces admirada o maldecida. Si yo tengo un gallinero, no me sorprenderá que la zorra se las ingenie para meterse en él. Maldecida o admirada, sentimos también cierta familiaridad con ella. Esto es lo que E. O. Wilson llama nuestra ‘biofilia’ – amor a la vida y sentimiento de familiaridad hacia otros animales. Creo que es algo instintivo, parte de nuestros genes. Para mantener el planeta como hogar de plantas y animales que viven en él, necesitamos encontrar maneras de fortalecer y ampliar nuestra biofilia.