EL DESARROLLO DEL JARDÍN

           
                                   
  El vasto terreno adquirido y la amplitud de la propuesta de conservación fueron conformando un proyecto multifacético, el cual se dimensiona más allá de sus linderos.

La integración de una extensa colección botánica de cactáceas y otras plantas suculentas, ha implicado relaciones con comunidades campesinas, instituciones científicas y autoridades varias para la protección de especies raras, amenazadas o en peligro de extinción. Esta colección es exhibida en distintas áreas del Jardín, como el Conservatorio de Plantas Mexicanas y el área de Plantas Rescatadas. Asimismo la colección conforma la base genética para la propagación en el vivero del Charco del Ingenio.
 
                   
 
   
 

La extensión del terreno, así como su abrupta topografía y la existencia de humedales, ofrecen un ecosistema variado, con una sorprendente biodiversidad. A lo largo de los años y de manera natural, con algunas tareas de inducción, la flora autóctona se restablece gradualmente, desplazando los pastos forrajeros y otras especies invasoras. El ecosistema vive un saludable proceso de restauración, y especies que se creían desaparecidas resurgen año con año.  Los más recientes estudios científicos realizados en el área, dan cuenta de un creciente número de especies de flora y fauna, muchas de ellas endémicas, amenazadas o en peligro de extinción.

Algunas zonas perturbadas del Jardín Botánico y del Parque Landeta han sido destinadas a la reforestación, preferentemente con especies nativas de la biorregión, sobre todo árboles y arbustos propagados en el vivero del Jardín, resistentes a la sequía, al suelo pobre y al clima extremoso del lugar. Son ahora parcelas experimentales y demostrativas de un Arboretum dedicado a estudiar las características y posibilidades de tales especies.

Todo este esfuerzo de conservación y promoción de nuestros recursos naturales ha recibido el reconocimiento de miles de visitantes de muy distintas procedencias que acuden día a día al Charco, así como de variadas publicaciones, instituciones y grupos conservacionistas dentro y fuera del país. Por esta labor constructiva, en 1995 Cante obtuvo el Premio Nacional al Mérito Ecológico del Gobierno de México.

 
                                   
     
 

La dinámica y la dimensión adquiridas por este proyecto de conservación impusieron la necesidad de crear una nueva organización independiente de Cante AC, dedicada específicamente al desarrollo del Jardín Botánico. Fue así que en 1998 fue constituida una nueva asociación civil: El Charco del Ingenio A.C., integrada por nuevos asociados de San Miguel, la cual recibió en donación la totalidad de los predios e instalaciones que integran el Jardín Botánico. El naciente organismo recibió asimismo la valiosa colección de plantas mexicanas, cuyo resguardo y manejo fueron autorizados por la Secretaría del Medio Ambiente (SEMARNAT) al año siguiente, mediante el registro del Jardín como Unidad de  Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).

La nueva organización, como propietaria y gestora del Jardín Botánico, ha basado su acción en un enfoque territorial. A partir de diversos ingresos económicos, ha buscado el autofinanciamiento sostenido de este proyecto de conservación ambiental. Ha integrado asimismo un personal capacitado en las distintas tareas del Jardín (atención al público, mantenimiento, propagación, manejo de flora y fauna, etc.), con el respaldo oportuno de estudiantes de servicio social y voluntarios de variadas procedencias.

 
                                   
 

Un aspecto que ha merecido especial interés por parte de la nueva asociación es la dimensión como sitio histórico del Charco del Ingenio, enclave fundamental de San Miguel de Allende. Los vestigios del pasado comprenden un amplio compás de tiempo, desde los restos de cerámica y lítica prehispánicas encontrados en torno a los acantilados del cañón, hasta el conjunto de estructuras de épocas más recientes, cuyos vestigios asoman aún entre la vegetación. Atarjeas, acueductos, represas y batanes que dan cuenta de un hábil manejo del agua; el casco en ruinas de una hacienda y una presa en funciones, ambas del siglo XIX, y aún los restos de un acueducto de hierro tendido a principios del siglo XX.

 
                                   
 

Simultáneamente a su tarea primordial centrada en el manejo de los recursos naturales, el Jardín desempeña también una función social, como espacio de confluencia comunitaria local. Además de la diversas actividades que se desarrollan a lo largo del año, el Jardín es sede del Programa de Educación Ambiental de San Miguel de Allende (PEASMA). Este innovador programa combina valores y prácticas de la cultura popular con nuevas tecnologías alternativas, teniendo como principales receptores a niños y jóvenes escolares del municipio, quienes encuentran en el Jardín Botánico motivos y técnicas para la conservación ambiental.

La presencia cotidiana de visitantes foráneos, mexicanos y extranjeros, se complementa con un creciente número de usuarios locales, quienes acuden regularmente al sitio con distintos propósitos, sobre todo de esparcimiento. Esto ocurre primordialmente en el Parque Landeta, amplio espacio recreativo de carácter popular, provisto de instalaciones para paseos, convivencias, días de campo y campamentos.

   
           
 

Desde 2002, El Charco del Ingenio es miembro de la Asociación Mexicana de Jardines Botánicos, así como de Botanic Garden Conservation International.  Ha participado en diveros congresos y encuentros, dentro y fuera de México, y colabora en la Estrategia Global para las Conservación Vegetal de los Jardines Botánicos.

En 2004, El Charco del Ingenio fue consagrado como Zona de Paz por el Dalai Lama, líder del pueblo tibetano y Premio Nobel de la Paz, durante su visita a México, junto con otros espacios en el territorio nacional. 

 
                                   
 

Y en 2005, tras años de gestiones impulsadas por el Jardín Botánico, un amplio conjunto territorial en torno al Charco del Ingenio fue declarado por el Ayuntamiento Zona de Preservación Ecológica, la cual está regulada por un Programa de Manejo y comprende una franja perimetral de amortiguamiento donde el desarrollo urbano está sujeto a restricciones especiales. Con ello se busca conservar este magnífico lugar como patrimonio natural e histórico de San Miguel de Allende.

El Jardín Botánico del Charco del Ingenio se construye día a día como un espacio abierto y singular, con diversas vertientes de interés para todo tipo de público: un monumento natural, un hábitat de la vida silvestre, una colección botánica, un sitio histórico, un centro de educación ambiental, un espacio recreativo y de confluencia comunitaria. Como en su origen, continúa siendo una iniciativa civil autónoma, dependiente en gran medida de las aportaciones de sus visitantes y amigos, impulsores silenciosos de su florecimiento.