COLECCIÓN BOTÁNICA

 
                                 
 

México posee la mayor cantidad de especies de cactáceas del planeta, así como una enorme diversidad de especies de otras familias suculentas, con sus extrañas formas y sorprendentes colores. Y sin embargo han sido plantas poco conocidas hasta muy recientemente, y escasamente valoradas, de no ser por botánicos y cactófilos. Muchas de ellas son consideradas raras, amenazadas o en peligro de extinción, debido, al igual que en otras partes del mundo, a los cambios de uso del suelo, la expansión urbana y la extracción y tráfico ilegales de especies para surtir el mercado internacional de coleccionistas.

 
                                 
                                 
    Para el Jardín Botánico El Charco del Ingenio, la conservación integral del patrimonio natural y genético que representan estas especies, constituye uno de sus objetivos primordiales, una razón de ser. Y para ello asumió la tarea de integrar una colección de suculentas mexicanas pertenecientes a diferentes familias, con la intención de representar nuestra biodiversidad amenazada. El inspirador y en gran medida realizador de esta tarea fue el conocido cactófilo Charles Glass, curador del Jardín Botánico hasta su muerte, ocurrida en 1998.

Su invaluable aportación ha sido complementada en años subsecuentes por otros estudiosos y amantes de la flora suculenta mexicana que se han acercado al Charco, como el sanmiguelense Mario Mendoza, quien asistió a Glass durante los años cruciales a la colecta en el campo y mantiene aún su relación con este pequeño mundo vegetal. Y de manera fundamental, el británico Martin Smith, quien llevó a cabo un meticuloso y prolongado trabajo de restauración y saneamiento de la colección botánica, además de diseñar nuevas áreas de exhibición de plantas dentro del Jardín, con el soporte fundamental de Martita García.
 
                                 
 

La mayor parte de la colección botánica está integrada hoy en día por ejemplares colectados durante años en diversas regiones del país, cuidadosamente identificados, junto con otros propagados en el vivero del Jardín, así como de aportaciones externas. Este extenso trabajo ha implicado lo mismo vínculos con comunidades campesinas que con instituciones científicas, y desde luego una estrecha relación con la autoridad federal en materia ecológica. De esta manera, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ha reconocido al Jardín Botánico como depositario legal de la colección bajo la categoría de Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA).

 
                                 
 

La colección botánica del Charco del Ingenio representa ante todo la biodiversidad en riesgo de nuestro país, y en esa dimensión es exhibida en distintas áreas del Jardín, tanto en el Conservatorio de Plantas Mexicanas (amplio y original invernadero, el cual alberga también especies acuáticas y peces nativos de la región), como en el área de Plantas Rescatadas, sobre la ladera al poniente del Jardín.

Además de ser resguardada y exhibida, esta magnífica colección botánica conforma la base genética para la propagación en el vivero del Charco, dedicada principalmente a especies que se hallan en alguna categoría de riesgo. Esta acción de conservación vegetal se realiza como programa permanente, de conformidad con la Estrategia Global de Conservación de los Jardines Botánicos, suscrita por nuestra organización en 2007. Algunos ejemplares producidos en vivero se hallan a la venta en la recepción del Jardín Botánico.

   
    Foto Patricia Lagarde, Historias de un Jardín charco del ingenio Ed. Santillana  
                                 
  La colección está integrada en su mayoría por la familia Cactaceae, junto con otras familias de la flora suculenta, principalmente Crassulaceae, Bromeliaceae y Agavaceae.  
                                 


Además de la colección nacional, el Charco del Ingenio se propone actualmente conformar una colección botánica de carácter regional, integrada por especies vegetales nativas de la Subcuenca del Alto Río Laja, así como del norte del estado de Guanajuato y regiones adyacentes. Ello con el propósito de concentrar las tareas de conservación, investigación, educación y difusión a la flora y los ecosistemas de dicha zona geográfica, con especial atención a las especies en alguna categoría de riesgo y a las poblaciones vegetales amenazadas.